Posteado por: drdiegocohen | marzo 13, 2010

Neuropsicoanálisis de la esquizofrenia: un nuevo ejercicio de integración

Aquello que llamamos enfermedad esquizofrénica desde las formalizaciones de Kraepelin, Bleuler, Scheneider y otros pasando por el supuesto ateórico reflejado en la cuarta edición del DSM, enfrenta al psiquiatra y al psicoanalista moderno con un alto nivel de complejidad y un grado importante de relaciones entre la actividad cerebral y la actividad mental. Casi no se observa ninguna patología mental en la cual el estado de desintegración de la vida psíquica sea tan evidente aún para el lego. La esquizofrenia no es un enfermedad poco frecuente, tiene lifetime risk 0.8%, similar al de la artritis reumatoidea; la tasa de suicidio puede ser alta y el efecto de esta enfermedad devastador para la vida psíquica. Evidencia de esto es por ejemplo la complejidad del tratamiento farmacológico y las teorías contemporáneas que lo sustentan. En un trabajo reciente, McGlashan se pregunta que hubiera sucedido si el Presidente de la Corte, Daniel Schreber teorizado por Freud y que representa el primer intento sistemático de establecer una teoría psicodinámica de la esquizofrenia, hubiera recibido los tratamientos psicofarmacológicos hoy disponibles. Si bien es un ejercicio contrafáctico, para nuestra sorpresa, McGlashan considera que los estados alucinatorios de Schreber durarían días y no meses, que ya no se encontraría fascinado por su mundo psicótico y su experiencia se transformaría en monótona, aburrida y aplanada. En síntesis desarrollaría al limitarse la intensidad de los síntomas psicóticos positivos un estado de probable depresión postpsicótica (disforia neuroléptica). Más allá de nuevas teorías químicas, neurofisiológicas, cognitivas, etc, el concepto de mal pronóstico a largo plazo continua siendo cierto en la esquizofrenia y los esfuerzos tendientes a modificarlo se pueden beneficiar de un estudio interdisciplinario. Desde ese enfoque el objetivo de este trabajo es encontrar ejes de relación entre dos dominios (el cerebro y la mente en un estado psicopatológico complejo) continuando la tradición de nuestro journal de encontrar y discutir puntos de contacto y en este caso aplicarlos a la psicopatología de la esquizofrenia.
Para este fin consideramos en principio que el concepto de mentalización y el desarrollo de la teoría de la mente se convierte en candidato especial para unir ambos dominios, considerándolo como hipótesis intermedia o reglas de correspondencia como señalan algunos epistemologos. Es decir que entre los datos clínicos de observaciones aisladas pero rigurosas por ej. el mencionado estudio de Schreber o los datos del tratamiento analítico de pacientes esquizofrénicos obtenidos por ej. por H. Rosenfeld, W. Bion y H. Searles solo por nombrar a los más representativos y los datos empíricos generales provenientes del estudio de ciertas variables en gran escala con numero relativamente altos de pacientes, se establecen nexos teóricos de grados variables de abstracción que no presentan las entidades directamente observables en este caso la esquizofrenia. Es así que para el tema propuesto subyace entre Paul Scherber y los modernos estudios de evolución de la esquizofrenia aplicando por ejemplo el método estadístico en evaluaciones a quince años, el intento de formular modelos empleando conceptos teóricos como por ejemplo: “catexis”, “proyección”, “posición esquizo-paranoide”, “representaciones mentales del self y del objeto fragmentadas en el esquizofrenia”. El segundo escalón de comprensión para abordar la integración entre psicoanálisis y neurociencia en la esquizofrenia puede estar dado por la comprensión del funcionamiento psicopatológico de acuerdo al procesamiento sistémico en niveles crecientes de complejidad que van integrándose los unos a los otros, siendo la resultante final la actividad mental. En la esquizofrenia particularmente intentaremos explicar como el nivel molecular se integra al neurofisiológico-neuroanatómico y así hasta el nivel psicosocial y cognitivo, los únicos aprehensibles para el psicoanalísta. El tercer escalón en la comprensión de la esquizofrenia esta dado por el modelo de riesgo genético que interactúa con factores ambientales mucho tiempo antes de las manifestaciones clínicas de la enfermedad que tanto atrajeron a los psicoanalistas desde Freud, Abraham pasando por Klein y Bion. Este último escalón mencionado tiene como precursor el modelo de Freud de series complementarias y representa un intento de llegar a la propuesta de Freud en el “Proyecto”, es decir conducir al psicoanálisis hacia una ciencia natural.

Abraham, K. (1927). Selected papers of Karl Abraham, M.D. London: The Hogarth Press.
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Rosenfeld, HA. (1965). Psychotic states. London: The Hogart Press.
Searles, H. (1966). Collected papers on schizophrenia and related subjects. London: The Hogarth Press.


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